- ¿¡Qué creen que están haciendo!? - gritó el pelinegro
- ¿Sexo? - respondió en forma de pregunta y con un tono por completo burlón
- ¡Nagisa! - reprimió el mayor
-Lo siento, lo siento, ya me voy - dijo el celeste restando la importancia que requería el asunto y entrando al baño para ponerse una mejor pijama, aún así Koro veía con una mirada asesina al pelirrojo
- Y-yo…- trato de hablar el pelirrojo
- ¿Cómo lo hiciste? - la pregunta hizo sonrojar al pelirrojo, no había hecho nada ¿O si?
- ¿D-de que esta hablando? - preguntaba con voz entrecortada y nerviosa
- ¿Cómo... ganaste su confianza? - finalizó, un silencio total inundo la habitación - El jamás había llorado enfrente de otra persona, ni siquiera de Karasuma o yo - rompió el silencio en dos, finalizando con una mirada de sorpresa, dolor, frustración, e incluso alegría. Varías emociones se hallaban peleando en su interior, la que iba ganando, era la confusión
- No lo sé - respondió el pelirrojo con su mirada gacha y sus manos entrelazadas en sus rodillas
- Nagisa, ¿Te hablo de "ella"? - Si una cosa sabía Koro, era que jamás había hablado de ella con otras personas, jamás había tenido tanta confianza en una persona como para decirle de Irina Jelavic
- ¿De Irina? Si, pero... No de su relación - el pelirrojo sabía que era difícil para Nagisa el decirle de su pasado, el contarle lo que había sufrido y quien lo había salvado
- Siéntete afortunado, al menos te ha dicho quien es - dijo el pelinegro ocultando su mirada
- ¿Tu la conocías? - por primera vez pregunto algo el pelirrojo, pregunta que sorprendió al pelinegro e hizo un revoltijo de emociones, nuevamente gano la confusión, pero esta iba de la mano con la tristeza
- Karasuma, Irina y yo... Éramos los mejores amigos - respondió con la posibilidad de que su voz se quebrara en el trayecto de su respuesta
- Koro ya me he cambiado - dijo el celeste saliendo del cuarto de baño
- Si... Por favor, Nagisa, no coman enfrente de los pobres - dijo Koro fingiendo tristeza
- ¿Tan ocupado esta Karasuma? - pregunto el celeste mientras el pelinegro se volvía de un rojo carmesí, el menor rió mientras el pelirrojo le veía con una sonrisa
> se dijo en sus adentros el pelirrojo
- ¿Qué tal les fue en su misión? - pregunto Koro tratando de evadir el tema
- Bueno... Karma mato a quince guardias y yo mate al objetivo principal - dijo Nagisa con su típica sonrisa, Koro les miro sorprendido
- Me sorprende de ti Nagisa, usualmente tu eres el que... - fue callado por las manos de menor
- Soy una gema en bruto en el asesinato, pero quería ver las habilidades de mi compañero - dijo con una sonrisa, escondiendo por completo su sentimiento nervioso
- No creo que seas tan fuerte - bufó Karma
- ¿Se te olvida que en el primer día de práctica te vencí en menos de cinco minutos? - rió el menor haciendo que el pelirrojo pegara un brinco - Y pensar que dices eso ahora... Que vergonzoso - puso una de sus manos en su boca como una señora contando algún chisme, nuevamente el pelirrojo pegó un salto, pero esta vez su rostro se torno rojo (Parecida a la escena en donde no tiene una buena calificación y Koro lo reprende con esas palabras, escena donde por primera vez Karma se sonrojo)
- E-en ese tiempo... Yo no estaba preparado para luchar con alguien de élite - se excuso
- Perfecto. Mañana tendremos otro duelo - dijo el celeste para acostarse en su cama
- ¿Qué? - Koro se sorprendió por la actitud del menor
- Solo bromeaba - dijo el pequeño mientras esconde su rostro en una de las almohadas > pensó, Koro salió de la habitación mientras que Karma se acostaba a su lado, abrió sus brazos y Nagisa se acercó a él y ambos se quedaron dormidos en ese reconfortante abrazo
// Al día siguiente //
Nagisa fue el primero en despertar, se dio cuenta de que Karma seguía dormido y decidió dejarlo así, en un ataque de locura estiro su cuello y beso en la mejilla al mayor para después levantarse de la cama y caminar al comedor principal, al llegar encontró un papel blanco doblado en un cuadro, lo abrió con mucho cuidado y leyó el contenido
En la habitación resonó su suspiro y camino a la cocina, al principio sólo quería hacer un simple desayuno para él, pero recordó a el pelirrojo dormido y decidió cocinar para ambos, todo lo hizo con una gran sonrisa, esa sonrisa que reflejaba emoción y alegría. Una sonrisa por completo sincera, una sonrisa que no había aparecido en sus labios en mucho tiempo. La causa de esa sonrisa... Era el pelirrojo
- ¿Qué dirá Karma al llevarle el desayuno a la cama? - suspiro con una gran sonrisa y un leve sonrojo - Es como si estuviésemos casados - susurro para si mismo
- Buenos días querida - resonó una voz, el celeste dio un brinco y se giro para ver al pelirrojo con una mirada nerviosa y completamente rojo - ¿Cómo amaneció mi linda esposa? - bufó Karma acercándose al menor, Karma abrazo por la espalda al pequeño y beso sus cabellos celestes
- N-no soy una chica.... - susurro el menor, por completo avergonzado
- No dijiste que no eras mi pareja - dijo el mayor con burla y una gran sonrisa
- T-tampoco lo soy... - dijo con un tono triste
- ¿Nagisa? - le llamó el pelirrojo, el menor le miro con una sonrisa
- Esta bien, ten el desayuno - dijo intentando no sonar triste
- Nagisa, yo... quería decirte que tu.... - comenzó el pelirrojo, pero el menor se sobresaltó un poco y empujo al pelirrojo al suelo
- ¿¡Dónde están los demonios!? - gritó un hombre de al menos cuarenta y cinco años por su voz, a su alrededor había varios hombres con armas de fuego
- ¿Demonios? - pregunto Karma, el sólo sabía que era un demonio y que había al menos tres demonios, los más poderosos según decían muchos