—Julián, tu cumple como es el sábado supongo ya planeaste tremenda parranda como todos los años —me dijo Camilo quién se sentó en mi escritorio y lo miré. —No planeé nada esta vez, estoy de malas. Solo me pararé en el balcón con una ballesta y agarraré a flechazos a todas las personas feas que vea en la calle. Sin rencores. —Uy, ¿y ese genio? ¿es la falta de sexo lo que te tiene así? Porque te vemos hace muchos meses en un extraño celibato, nada de chicas ni de citas, eso es bien raro en ti —dijo esta vez Juan Simón. Por un momento lo pensé, quise decirlo, en verdad lo quise, pero no sé si iban a tener una reacción similar a la de mamá, no sé cómo sean ellos en ese sentido y tampoco quiero que estar con mi rubio vaya a costarme perder a tantas personas importantes en mi vida. —Vayamos

