15.

1228 Palabras

—¿Hay alguien en tu casa? —pregunté mientras entramos de forma torpe al besarnos tanto y cerré la puerta tras nosotros. —No, no hay nadie… —respondió y mordí su labio inferior, el gimió. —¿Y los empleados? —Están en la casa de mamá, la ayudan con la fiesta que darán hoy por el cumple de mi padrastro. Nadie vendrá hoy aquí. —¿Ah sí? ¿nadie vendrá? —pregunté con malicia, él me miró con una sonrisa y lamí su oreja. —No, nadie vendrá… —Perfecto —le dije. Le arrebaté el buzo que traía y besé su cuello, mordiéndolo, lamiéndolo y seguí descendiendo por sus hombros, su clavícula, finalmente llegando a su pecho y mordí levemente sus pezones. Empecé a saborearlos, notando como se endurecían y este chico no dejaba de gemir muy fuerte, lo cual por dios me encantaba, amaba verlo disfrutar por

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR