Sarah asiente cuando él señala el unicornio. Él le sonríe y lo desata de su soporte antes de entregárselo. "Ella es tan grande como tú, Sarah", se ríe Jessica. "Ríete todo lo que quieras ahora, Jess, porque serás tú quien lo lleve cuando ella se canse de sostenerlo", señala el Sr. Golden. "Estás de mal humor porque no lograste ganar ni una carrera", bromea Jessica. "Quedé en segundo lugar cuatro veces", señala. "Supongo que estoy destinado a ser siempre dama de honor". "Ay, te verías preciosa con un vestido de dama de honor". Jessica se ríe. "Estoy pensando en tafetán rosa. ¿Mamá?" "Se ve mejor de verde", le dice el Dr. Golden. "Algo un poco por encima de la rodilla, por favor", dice. "Tengo unas rodillas estupendas". "Lo archivaré bajo información que nunca quise saber", comenta J

