FERNANDO Mis pensamientos no podían apartarse de ella, Nina me había hechizado por completo y ahora me sentía como un cuerpo que sólo se movía mecánicamente, deseoso que algún día todo cambiara para buscarla de nuevo y ofrecerle lo que ella merecía, una vida llena de amor sin que ese sentimiento la pusiera en peligro. —¡Detente! —la voz de Camila me regresa de mis pensamientos y veo brevemente hacia ella, se ve pálida— ¡Detente, j***r! —esta vez casi grita y abre la puerta de la camioneta estando en movimiento, la veo vomitar. Freno despacio y Camila baja corriendo hacia la orilla de la carretera, voy tras ella de inmediato tomando un bote con agua para dárselo, sé que todo esto la está sobrepasado. La veo inclinarse y me acerco a ella. —¡Vete! —le grita cuando siente mi mano en su

