Me siento desesperada y apenas si puedo conducir dirigiéndome al edificio de la agencia, trato de calmar mi llanto de forma inútil, pensé en decirle a Fenrir por teléfono sobre lo ocurrido, pero no quiero preocuparlo, será mejor que lo conversemos personalmente cuando llegue al edificio. Estoy feliz porque di con nuestra hija y ahora no entiendo las amenazas de los mensajes de advertencia, me pregunto por qué la vida siempre me golpea cuando pareciera que está llegando algo de paz a ella. Aparco mi coche al llegar y tapo mis labios ahogando mi llanto, debo controlarme para no llamar la atención, me pongo mis gafas de sol para que mis compañeros no noten mis enrojecidos ojos. Camino de prisa hacia la oficina de Fenrir, quiero decirle cuanto antes. Sorbo por la nariz y respiro profundo

