—¿Ya me dirás? —cuestiono cuando hemos terminado de cenar el par de hamburguesas que ha ordenado. Las cuales me supieron a gloria después de tantos meses sin probar una. —Vamos —toma mi mano y nos dirigimos al sofá de la pequeña sala—. Pequeña, yo pretendía decirte todo antes que Makela lo hiciera, ¿recuerdas que te dije que hablaríamos en cuanto salieras de ver a tu papá? —asiento con la cabeza— Camila, es porque no quería y no quiero perderte, toma suavemente mi mentón para darme un ligero beso. —No vas a perderme si me dices la verdad. —Pequeña, la verdad puede ser más dolorosa de lo que te esperas y quiero que me prometas que me entenderás, que comprenderás quien soy. Dime que no voy a perderte, pequeña. Promételo, mi mapache, promételo. Te amo tanto que no quiero que te apartes

