FENRIR Observo su entrenamiento a escasos metros, parece exhausta pero aún así no se da por vencida, es una mujer entregada, además de sumamente disciplinada y por ello es de las mejores en sus clases, aunque en ocasiones sea yo el causante de sus llegadas tardes «sonrío ante mis pensamientos», me encanta ser su desequilibrio como ella lo es el mío, soy el hombre más afortunado por tenerla, por ser el dueño de sus sentimientos. Sigo sin querer que sea parte de la ANN, aún cuando es demasiado tarde para evitarlo, aunque debo admitir que me tranquiliza hasta cierto punto el hecho que sepa defenderse, espero que nunca sea necesario que use su conocimiento en defensa en ningún momento, que nunca más vuelva a encontrarse en peligro. Veo como se detiene para llenar sus pulmones de aire desp

