FERNANDO Observo a mi padre sin disimular cuanto lo detesto, de ser por mí le arrancaría la cabeza sin remordimiento alguno. Debo reconocer que jamás me ha maltratado, ha sido un buen sujeto conmigo y con mis hermanas, pero ello no basta para olvidar las atrocidades que comete en contra de personas inocentes que sólo le obedecen por temor. Ojalá hubiese siendo dueño de una vida completamente distinta a esta, una en la que no existiera el crimen. —Un día no muy lejano, recibirás el pago por todas tus atrocidades. Me alegra no tener podrido el corazón como lo está el tuyo. Haré esto por mi madre y Félix, pero será lo único que haga por ti, porque si en verdad me amas como tanto lo pregonas deberás saber que si me orillas a hacer otras de tu barbaries me entregaré a la ANN y con el

