CÉSAR Llevo casi dos meses en Quesbo sin saber de mi hija, necesito saber lo que ha sucedido, pero todos me responden exactamente lo mismo: «ella esta bien y llevando a cabo la misión que tú jamás concretaste», y es exactamente por eso que me siento tan desesperado; no quiero que Camila corra peligro. He pedido decenas de ocasiones hablar con Makela, y siempre se niega a recibirme, no puedo siquiera acercarme a ella. Necesito tantas explicaciones y ella es la única que puede aclararme todo, tanto el presente como lo ocurrido en el pasado. —¡Necesito hablar con Makela! —grito molesto cuando por fin he logrado burlar a los guardias de uno de los edificios administrativos de la ANN. Me adentro en los pasillos de las oficinas de la maldita isla que ahora es mi prisión, gritando como u

