-¡Pero papá, lo prometiste! -Lo sé Nelson, pero tengo que llevar a Vanessa a trabajar, lo siento. - se disculpó mi padre. Llevé a mi boca otro bocado de leche y cereales, mi desayuno en este caluroso sábado. -¡Eso es injusto! Todo por esa maldita bruja.- se quejó mientras que lágrimas caían de sus ojos. Enojado, se sentó frente a mi silla y se preparó otro tazón de cereales. -¡Nelson Cooper, no te comportes como si fueras un bebé!- lo regañó.- Y tampoco llames a Vanessa así. -¿Quieres que deje de respirar así eres feliz con esa bruja?- exageró. Negué con la cabeza. Papá iba a llevar a Nelson a practicar tiro de balón para su juego de béisbol, dentro de algunas semanas. Pero al parecer, que aquella bruja llegue a su trabajo era mas importante. Era mi oportunidad para tener un sába

