Mis manos estaban temblorosas, me encontraba nerviosa, no le temía a serkan, tenia que le pasara algo, que ese hombre acabara con su vida, no comprendía porque desarrollaba esos sentimientos, cuando el me trataba de una manera terrible. Me quite la toalla, y busque en el armario, demas esta decir que era mas grande que la misma habitación, el aroma de él estaba empregnado en sus camisas, me acerco y llevo una de las prendas a mi nariz, ese aroma me hacia sentir mariposas. ¡Estupidas Mariposas! —Volveria a matar nada mas por verte desnuda, en mi habitación y oliendo mi ropa. Su voz resonó por todo el lugar, brinque del susto. —¿Que haces aqui ?—pregunte mirándolo fijamente, su camisa estaba manchada con sangre, su labio estaba partido, y su cabello alborotado. —Viendo a mi preciosa mu

