Amenazada. El olor a alcohol anticéptico caló las fosas nasales de Heather con una fuerza embriagante y despiadada, le picó hasta el alma por el puro aroma, parpadeó con una mueca de incomodidad hasta que tuvo una mejor visión del lugar. v***a, con ese algodón humedecido le habían despertado hasta los ancestros. Dejando de lado que casi le queman la nariz por el olor tan fuerte, volteó hacia varias direcciones para visualizar cuatro cortinas que simulaban ser paredes y una vía intravenosa en su muñeca. Ignorando también que estaba en un hospital, recordó que había tenido un sueño terrible. —Hasta que por fin —fue entonces cuando notó a una mujer con bata blanca que estaba sentada a su lado. Así que ella fue la que le metió tremenda nota por la naríz. —¿Te duele algo? —inquirió la en

