Me levanté con otro sueño erótico que había tenido con Lu y no podía evitar preguntarme el cómo había llegado hasta este punto... Para peor, me desperté con la pija dura y el culo de mi hija encajado allí, y no entendía como había pasado eso... No recordaba que hubiésemos dormido juntos. ¿Tan borracho había estado la noche anterior como para no recordar cómo llegó hasta acá esta mujer increíble semidesnuda, que aparte en teoría era mi hija? No entendía nada. Me asomé por encima de su hombro y la sonrisa plácida y satisfecha de Lu me preocupó el doble. Cerraba los ojos e inútilmente hacía fuerza para recordar alguna cosa como si eso sirviera de algo. Pero nada. No podía seguir viendo a mi nena así en mi cama sin que se me pusiera dura como un mástil otra vez. Así que antes de dejarme lle

