Axe alisó las prendas que había decidido usar una vez más mientras camina por los pasillos, ahora con un nuevo atuendo; un camisero verde olivo hasta las rodillas, de mangas largas, fresco y bonito con algunos detalles en oro y un cinturón ancho en la zona de la cintura, acentuando sus curvas, con un par de botas de corte alto ras al suelo completamente negras, y el cabello aún ligeramente húmedo. Axe aceptó con ligero pensar que había tenido que tomar un largo baño antes de considerarse lo suficiente listo para ir a ver a la reina, «Que casi le sacas el alma a su hijo», rememoró, riendo bajo ante ese hecho. Axe estaba muy seguro que al príncipe alfa-yo mando y tú obedeces-no le había molestado en lo absoluto. Él dejó ir un largo suspiro llegando a las puertas de la entrada principal, c

