⎯¿Te gusta montar?. La voz llegó joven y rica a sus oídos, Cedric incluso jura que por momentos creyó haberla imaginado, algo que terminó siendo completamente descartado una vez levantó la vista. Los brillantes orbes, de un verde vivo lo observaron con atención y genuina curiosidad, ahí estaba el segundo en la línea de sucesión al trono, y si mal no recuerda, un beta, inhaló el aroma, «café». Igor, el lobo de Cedric, se removió y levantó la cabeza en la oscuridad de su mente pareciendo intrigado con el aroma y el toque dulce, lo cual era muy extraño, como si le hubieran dejado caer una tonelada de miel dentro a una taza de café recién hecho, de esos que cuando te das el primer sorbo la mueca es instantánea, sin embargo para su lobo se removió interesado contra todo pronóstico, mientras e

