Narra Cristian —¿De verdad quieres conducir esta cosa? —hice una mueca mientras miraba el auto de arriba abajo. Ella asintió y supe por la expresión de su rostro que no iba a discutir con ella. —Podríamos sacar mi auto del garaje y llevarlo a dar un paseo—sugerí de nuevo, esperando que ella aceptara. Ya estábamos entrando en un campo minado, y lo último que quería era que mi papá pudiera saltar sobre mi garganta por llegar en una cosa tan inestable. —No he tenido la oportunidad de conducir yo misma a ninguna parte en días—respondió ella—.Nos llevamos mi auto. —Debería haber dejado esta cosa en el estacionamiento— murmuré mientras subía. —¿Qué? —Nada— respondí. No quería irritarla, no hoy de todos los días, cuando la necesitaba firmemente de mi lado—. Vamos, pongámonos en marcha. No q

