Capítulo 27

1586 Palabras

Después de ese fin de semana las cosas fluyeron como un río, que sigue su camino sin que nada estropeara su destino. Martin y yo hicimos malabares para poder dividir nuestro tiempo entre trabajo, familia y nosotros. Cuando yo no podía ir a verlo, venía él a verme a mí, pasamos unos días en mi casa, que cada vez era más nuestra que mía sola, me gustaba abrir el closet y ver una que otra ropa suya allí colgando, o abrir la gaveta que le cedí y encontrar su ropa interior, sus cosas en el baño, cuando él no estaba fantaseaba con que éramos esposos y que al final de día lo vería entrar en casa luego de un largo día de trabajo y eso, me hacía sonreír como una tonta todo el día. Tuve que poner todo de mi parte para no dedicarle todo mi tiempo libre y dividirlo con mis padres y mi hermano, aparece

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