la pobre chichi

2063 Palabras
Sonreí una vez más al “estabas un poquito más linda la última vez que te vi, pero asi como estas ahora no estas tan mal” “¿aun sigues soltera? A tu edad ya le había presentado a mi futuro esposo a la Nonna” “¿y por qué no regresas con tu ex? Se notaba que era un buen chico” “a ti solo se te ocurre dejar la carrera de medicina por ser asistente de un viejo”. Todos eran tan repetitivos que ya había fingido una risa para cada comentario pasivo-agresivo. Había llegado con la estabilidad emocional justa y no había pasado ni dos horas y ya quería estar en mi casa echa bolita en el suelo. Mire mi celular ¿Ahora? Tonto 1 Teclee rápidamente viendo a Emma, quien intentaba callar a todos. En 20 minutos te quiero aquí Tonta 2 —Están aquí por mí, de verdad lamentó el retraso— dijo Emma arriba de la mesa, inmediatamente guarde mi celular y la mire, —pero sin mucho retraso mas y a pesar de que tenia un gran plan para decirles que tendremos a un nuevo Fiore en la familia, nos casaremos en año nuevo y la cena familiar será nuestra boda, con el permiso de la Nonna obviamente— Esto no podía ser peor, si ya estaba pasándola mal solo pensando en la cena navideña, ahora tenia que preocuparme por año nuevo, todos tenían su atención en la nonna que no le cabía más la sonrisa de felicidad en su rostro. Era bien sabido que ella aceptaba su relación, y que era la mayor fan de esta. —Como diría yo que no, a esa petición— todos fueron a felicitar a Emma, y la nonna solo hizo contacto visual conmigo y me hizo una seña lo mas discreta posible, asi que salí sin decirle nada a Emma directo al despacho de la Nonna, donde ya me esperaba con al parecer sus dos nuevos guardaespaldas. —Por favor no hagas un escándalo— me susurro Giulia cerrando la puerta y tomando su puesto al lado de la nonna. Se sentía tan formal. —Isabelle, por favor siéntate— y yo como robot le obedecí y me senté frente a ella, dejando que Giulia y Matteo me miraran desde arriba —Que lindo es tenerte de vuelta aquí en una de mis casas— trato de ser cálida para romper el hielo, pero el hielo parecía ser muy grueso para esas simples palabras. Aunque yo trataba de hundirme un poco en el amor que le sentía a Nonna en el fondo. —Ya lo se nonna, quieres vender la casa— me enderece en el asiento —y por mi esta bien, si eso es lo que quieres— mi corazón se estrujo, porque sabia perfectamente que no estaba bien, en esa casa quedaban recuerdos, recuerdos que, si bien quería alejar, al mismo tiempo quería tenerlos cerca, los buenos no los malos. Ella pareció sorprenderse, pero como siempre, tenia esa mirada de negocio. —Seria romper mi promesa contigo— me aclaro. Hace unos años, cuando nonna después del accidente con mis padres me había acogido en su casa, me había dado su palabra que esa casa si bien ella la había heredado de mis padres, era mía e iba a ser mía con todo lo que estaba dentro de esta. —Y la casa no se venderá, decidimos que como Emma es quien se va a casar, se la daremos a ella— hablo Matteo tratando de trasmitirme su calma —nos pidió que fuéramos nosotros quien te lo dijéramos, porque estuvo viendo como estabas viviendo y sentía que no estabas emocionalmente estable, que tu vida era un desastre por no decir nada de menos— Tragué en seco, sentía que el aire no llegaba a mis pulmones, tuve que agarrarme del posa brazos del asiento para sentir que no me desvanecía en ese mismo instante Emma sabia todo. Emma me trajo a la boca del lobo solo para ella no darme la noticia. —Pero como sabrás mi mama no tiene por qué deberte nada, tú la decepcionaste— la voz de Giuliana era tan soberbia. Me mordí mi mejilla interna tratando de apaciguar mis emociones. Silencio por parte de la nonna. Pero las ganas de gritar no se podían simplemente silenciar. —¿Perdón? ¿decepcionarla solo por seguir mi sueño y no el de ustedes? ¿ser un infeliz como ustedes? ¿Por qué me tendría que sorprender que la nonna no cumpliera su palabra conmigo si ustedes nunca me quisieron más que por obligación? — alce un poco la voz, la nonna se levanto de su asiento dándole un golpe a la mesa como si hubiera pasado un límite. Y si que no tenia idea que este no era ningún límite para mí, este apenas parecía ser el comienzo con la furia que tenía en el pecho. —Escúchame bien Isabelle Fiore, aquí no vas a faltarme el respeto— su tono de voz me llevo atrás, cuando le tenia tanto miedo —Yo te di casa, comida, te traté de educar para que tuvieras un mejor futuro ¿y tu que hiciste? Dejar la escuela de medicina por un estúpido sueño que jamás se va a cumplir, ¿Qué te queda ahora? Una vida solitaria en la miseria, agradece que aun te estemos tratando de ayudar— me levante tan tensa, si antes no era mi límite, ahora no reconocía ninguno. —Al menos esta miserable vida como tu dices la voy a vivir feliz, no como tu que aun te preguntas porque el abuelo te abandono— y sentí ese calor en mi mejilla, y el dolor disipándose como una bomba por toda mi cara, solo mire a Giulia con su mano a centímetros de mi cara, la nonna parecía no creer lo que vio, y Matteo agarro a su hermana y la alejo un poco, puse mi mano donde sentía el cosquilleo del golpe. —¿CÓMO PUEDES HABLAR DE PAREJA, SI ESTAS MAS SOLA? TU PROMETIDO TE ABANDONO— grito tratando de librarse de las manos de Matteo. —PERO NO ESTOY AGUANTANDO SUS ENGAÑOS, A DIFERENCIA DE TI QUE TU MARIDO CADA NOCHE ESTA CON OTRA— Matteo sujeto aún más fuerte a Giuliana entre sus brazos,. —BASTA YA— grito la nonna, haciendo que Giuliana dejara de luchar contra su hermano inmediatamente. Pero en este punto a mí no me movió ni un pelo. La puerta se abrió dejando entrar a Emma con Michael, que rápidamente vio mi mejilla que seguro estaba roja por el golpe. —¿Qué pasa? Se escuchan gritos…— agarre mi cartera rápidamente. —Para que sepas, tengo una vida maravillosa vivo con mi mejor amigo, mi novio es lo mejor que me ha pasado ya que se preocupan tanto por mi vida amorosa— ella parecía estar confundida— no necesitaba que me tuvieras lastima Emma que no tuvieras los ovarios para decirme en persona que tu eras quien se iba a quedar con la casa que mis padres construyeron con sus propias manos, ojala seas tan feliz con Dante en la casa donde me dieron la noticia que mis padres se habían muerto— Sali golpeándole el hombro y con las lágrimas en mis ojos —son una mierda de familia— dije las mismas palabras que dijo el abuelo al salir por la puerta. Agarre a Michael de la mano y sin decir una palabra y lo arrastre hasta el Uber, Dante al parecer era control de daños porque en cuanto vio que sali de casa intento acercarse a nosotros, pero Michael no dejo que eso pasara y lo alejo. Pase todo el viaje en silencio con la cabeza en el hombro de Michael, que no le hacia falta decir nada para yo saber que estaba dándome todo su apoyo. En el viaje le conté como había pasado todo, el un poco se sentía culpable de no haber llegado antes, pero inmediatamente le dije que no fue su culpa, los Fiore habíamos tenido la culpa de todo este drama. —¿Novio? — dijo en burla tratando de romper el hielo en cuanto cerro la puerta de la casa. Me recosté en el sillón, tratando de procesar todo. —Se me salió, estaban tan sorprendidos cuando dije esa frase más que cuando dije que el abuelo abandono por culpa de la abuela— sonreí un poco victoriosa, Michael se sentó a mi lado de nuevo. —A parte estaban todos estaban preguntando acerca del innombrable— dije un poco tocada —Pero si todos nos dimos cuenta que era un maltratador— yo solo me encogí de hombros. —Supongo que eso es lo que ellos me desean a mi— tenía un conflicto familiar interno Me hacían mal, pero eran mi familia… Pero ser mi familia no justifica todo… Pero no hay nada como la familia o eso fue lo que me inculcaron… Pero esta familia me estaba haciendo pedazos. —Al menos ya no tendrás que preocuparte por la cena navideña, estas en la lista negra— no se que fue, pero me hizo reír a carcajadas. —Es verdad, ni de año nuevo— puse mis pies en su regazo y me acosté en el sofá. —Su mano va a quedar por unos días en tu mejilla— dijo con cuidado esperando mi reacción. —Pero la humillación que le dio con lo que le dije le quedara por años, nadie nunca se atrevió a decirle algo en su cara— me encogí de hombros —la violencia física a veces no siempre gana, aunque no voy a saber cómo justificarla mañana a mi jefe— sacudí mi cabeza en negación ante su gesto, no era momento de habar de Derek y menos de arruinar ese recuerdo con los sentimientos negativos que tenía ahora. Tratamos de hablar de temas triviales hasta que a ambos nos alcanzó el sueño. —¿Más base? — Michael ya estaba harto, solo me miraba desde una distancia segura para ambos, sus comentarios cada vez eran mas hirientes y mis respuestas eran cada vez más violentas. La mano de Giuliana simplemente no quería irse de mi cara, ya tenia 3 kilos de base en mi mejilla y todo el rubor posible de aplicar, pero aun asi se seguía viendo y peor. —Ya pareces una muñeca de mala calidad— dijo desde la puerta, miro su celular —sácate todo eso y vete ya, si no quieres llegar tarde, tal vez nadie quiera preguntarte por incomodidad— rápidamente lave mi cara de nuevo, y como todos los días solo me aplique un poco de rubor y rímel, me gire a Michael. —Era mejor la muñeca de mala calidad que la golpeada— le lance en rímel que tenia en la mano, que rápidamente pudo esquivar riéndose a carcajadas. —No seas tan cruel, fui golpeada por mi tía malvada— dije burlándome, ya habíamos pasado la etapa de lamento, ahora solo nos tocaba reírnos de nuestras desgracias. —¿Te esperabas algo menos? Le dijiste que tu abuelo se marcho de casa porque son unos controladores— me encogí de hombros quitándole importancia —Ve el lado positivo, tal vez Derek no te moleste tanto hoy por lastima— agarre mi bolso y el las llaves de su auto. —Le va a dar mas lastima si me ve montada en tu auto que por el golpe en la mejilla— el se puso la mano en el corazón fingiendo dolor. —Chichi esta con nosotros desde hace años, ¿Cómo le sigues faltando el respeto de tal manera? — cerré la puerta de casa apurada. —Chichi ha estado más en el mecánico que en la casa estacionado— el negó con la cabeza y se metió en el auto, yo hice lo mismo, pero inmediatamente rocié mi perfume que guardaba en chichi, Michael empezó a toser como un exagerado —te molesta mi perfume, pero no el olor a gasolina que deja Chichi— le puso marcha, y la pobre chichi empezó a hacer ruidos ni bien arranco. —Maldita sea— dijo al escucharlo, no pude evitar reírme a carcajada.
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