Al llegar al apartamento, mira a Seda quien lloraba descontrolada en el sofá, a su lado se halla la fiel Meltem. De inmediato pregunta Mustafá: —¿Y mi tía? —Ya se fue Mustafá, yo me retiro, cualquier cosa me llaman—advierte Meltem y sale del salón. —Seda, perdóname. Te juro que no sabía lo del niño. —Es tan frustrante quererte, con la sombra de esa mujer abrigándonos constantemente—murmura Seda con aflicción. —Fui a verla y si, Liam es mi hijo. —Tienes un hijo Mustafá y en eso, esa mujer me lleva mucha ventaja. —No tienes que sentir celos de Sheila, es solo la madre de mi hijo y nada más. —Por Alá Mustafá, tienes muchos cuadros de ella, los vi en Estambul. Hasta estoy segura que trajiste uno de ellos contigo—lo toma por el brazo y la lleva al cuarto de pinturas, ingresan y descubr

