Fue un regalo caro. El sable de luz, la tela para el cosplay y todo el trabajo que le llevó hacerlo. Una parte de mí quería regañarla por gastar tanto dinero en mí cuando sabía que andaba justo de dinero. Pero sería una idiotez. En cambio, dejé la caja, me acerqué, la levanté y le di un abrazo giratorio, haciéndola chillar. La bajé y le di otro beso. "Me encanta", dije. "Siempre quise uno y jamás lo habría comprado. Así que gracias. Eres increíble". Ella estaba radiante y prácticamente levitando en el suelo. "Tenía miedo de que me regañaras por gastar demasiado. Pero se me da bien ahorrar aquí y allá. Además, tenía muchas ganas de hacer esto por ti", dijo. "Me alegra que lo hicieras. Ahora solo tengo que esperar para usarlo en una convención", dije. "Oye, ve a abrir tus regalos". Se

