Le dejé darme la vuelta y seguimos caminando por la calle, alejándonos de ellos. Pero juro que sentía sus ojos ardiendo en la nuca. Esperaba que se mudara a esta zona. Averiguaría dónde vivía, buscaría a Michelle y entre los dos la cogeríamos. Podía sentir a papá vibrar mientras caminábamos por la calle. Yo también. Las endorfinas del tatuaje y esa zorra atacando a mi papá... Tuve suerte de no oír colores. Finalmente llegamos al restaurante y, como ya era tarde, no tuvimos problema en conseguir mesa. La camarera parecía saber que necesitábamos privacidad, así que nos sentó lejos de algunos rezagados. Papá estaba sentado tranquilamente a la mesa, frotándose la cara. Mi ira se estaba convirtiendo en miedo. Nunca lo había visto así. Incluso el enfrentamiento con Meg fue diferente. "¿Papá?

