Lo miré como si estuviera loco y él se encogió de hombros y me dirigió una mirada que decía "se te ocurre una idea mejor". No lo hice. Con bastón o sin él, papá iba a ir a toda velocidad camino al coche. Pero justo antes de salir del refugio de la alcoba, tuve una idea. Me desabroché el sujetador y lo guardé en mi bolso. Era una desnudez pública extraña. Todavía llevaba puestas las botas y los guantes. Llevaba puesto el collar y la diadema. Y mi capa, por supuesto. Al guardar mi sostén en la bolsa, sentí mi teléfono. No creo que lo crea dentro de dos semanas a menos que tenga pruebas. Lo agarré y rápidamente lo configuré para tomar fotos con poca luz, asegurándome de que el flash estuviera apagado. "Tómame una foto, papi", le dije. Me quitó el teléfono con cara de estupefacción. Comprob

