Axel Llegué a casa, de madrugada. Fernanda estaba durmiendo en su habitación, le di un beso en la frente, acomodé sus sábanas y salgo directo a mi recámara. En tanto me colocaba el pijama no pude evitar pensar en Manuela, en esos ojos hermosos que me aceleraban el corazón en un segundo y en ese beso. Nunca antes me había atrevido a tanto con una mujer. Sin embargo, ella rompía mis esquemas, sé que es diferente y especial, mi corazón lo sabe. Pero, es casada. A veces maldigo mi suerte, a pesar de lo cual, no puedo hacer nada contra el destino. Cierro los ojos y me quedo dormido. Despierto con la vocecita de Fernanda a mi oído “Deja de soñar con las nenas hermanito, despierta el desayuno ya estará listo” suele hacer esto cuando pasan las siete de la mañana y es día de trabajo, no puedo te

