Gonzalo Las amigas de Manuela no tardaron en llegar a la comandancia de policía, justo a tiempo para ver el video que los secuestradores enviaron. Fueron los minutos más sufribles de mi vida, Observar como ese infeliz golpea a mi esposa me hace querer matarlo de la manera más dolorosa posible, ver esa valentía consumirse en cada golpe me enfurece, sus gritos aterradores me descontrolan, pero no más que los lloriqueos de sus amigas y de Julia, que con sus murmullos y lamentos no me dejan oír casi nada. — Ya no soporto ver más—dice Ankly llorando—No puedo ver a mis amigos sufrir de esta manera—se abraza a Julia que desborda en llanto. —La encontrarán amiga ¡Tranquila! Dios no puede permitir que le pase nada malo —expresa Catalina abrazándola. Tras el mensaje final de ese malnacido grito

