Gonzalo Dibujo una sonrisa mientras Fernanda llora y grita pataleando viendo el cuerpo inerte de Axel. La arrastro conmigo hasta la salida, donde el detective Leonardo y unos policías me apuntan. — ¡Déjenme ir o la mataré! —grito apuntándole colocando el cañón de la pistola en la cabeza de Fernanda—Voy a subir al auto y no quiero que se muevan, si lo hacen la mataré, uno más no hará la diferencia. El detective baja el arma y pide a sus hombres que se retiren. —No irás lejos Rivera y lo sabes — me advierte—¿Quieres iniciar una persecución? ¡Hazlo! Pero solo estás retando tu destino. Sabes que no hay lugar en la tierra donde puedas esconderte. Te encontraré. —¿Y quién dice que quiero que me encuentres? —camino hasta el auto, abro la puerta y lanzo a Fernanda dentro. La pobre niña está e

