XVIStefano Zamagni estaba saliendo para ir hacia Castelmaggiore donde, más o menos al mediodía, se debería encontrar con su hermano cuando Alice Dane llamó su atención al llamarlo. – ¿Sí? –dijo él. –Ánimo. Suerte. Mantente firme, por favor. Stefano Zamagni asintió mientras salía de casa, en tanto que la compañera volvió a su trabajo. El mismo día en que, a finales de enero, consiguió librarse por poco del incendio en su automóvil descapotable, el sargento compró un modesto Ford Fiesta antiguo a un precio bastante bajo en el concesionario que había en vía Caselle en San Lazzaro di Savena. Stefano entró en el coche y partió en dirección a Castelmaggiore, con la intención de pararse en la carretera para comprar un ramo de flores para el cementerio. Sobrepasó el cartel con la señal de SA

