XXVIIEl jersey de Alice Dane tenía alguna mancha de sangre de Luigi Mazzetti en las mangas, pero esto no le impidió continuar corriendo hacia un lugar indeterminado con la esperanza de encontrar al sargento Zamagni. Estaba bastante ansiosa por comprobar sus condiciones físicas y contribuir con él a la captura de Daniele Santopietro. La policía atravesó el prado a grandes zancadas con el corazón batiéndole a mil por hora. En las calles de San Lazzaro di Savena no había casi nadie: eran calles desiertas con pocos coches. No veía la furgoneta roja de Santopietro, sabía que había usado esa porque fuera de la barraca no estaba y también porque debió llevarse con él a Stefano Zamagni. Continuó corriendo pisoteando el asfalto a toda velocidad. Hacía cinco minutos que se encontraba al lado de

