11/05/20 [Dos años después del final del juego] Cesar Era una horrible noche corriendo por las calles de la ciudad. Estaba corriendo como nunca antes lo había hecho porque sabía que en el más mínimos descuido ellos me atraparían. Luces rojas y azules iluminaban las paredes de los edificios al igual con los callejones. – ¡Las calles están cerradas él no podrá salir! – Escuche a alguien avisar. Logré subir a la azotea de un edificio por la salida de emergencia, pero mi cansancio era notorio. Mi fuego carmesí se había agotado casi en su totalidad, ahora me encontraba solo, sin ninguna persona que me ayudara, tarde o temprano esos malditos Dicers me someterían. Mis piernas apenas y me respondían, pensaba que en cualquier momento yo caería. – ¡Suban a las azoteas! – Gritos fueron presente
Escanee el código QR para descargar y leer innumerables historias gratis y libros actualizados a diario


