Carlos La lluvia de ataques hecha por los presentes, habían inundado por completo al demonio Daniel. Las grandes rocas largas y mis ataques de fuego azul como si de un lanzallamas se tratara, grandes ataques de fuego carmesí que iban sin tener un límite hacia la espalda del demonio, una cantidad innumerable de bolas de electricidad de color rojo con la fuerza concentrada de los vientos, el ser sin nombre lanzaba enormes llamaradas de color dorado que era rodeado por pequeños rayos de 3 colores distintos, siendo azules, morados y rojos. Esta era la pelea que le daría final a ese demonio. – Carlos, Enma, en estos momentos sus barras de vida caen a un ritmo alarmante, lo mejor será bajen su ritmo, Marco y yo nos encargaremos – Decía el ser sin nombre. – ¿¡Estás loco!?.....¡ya lo tenemos!,

