Carlos El hielo en mi cuerpo me impedía el ir a ayudar a Vero, en mí no había nada más que desesperación al ver tal horrible escena. Xiomara duro bastante lanzándole bolas de fuego hacia dónde estaba Vero, lo que para ella eran solo segundos, para mí era una eternidad, comenzó a bostezar y dejó de lanzar sus ataques de fuego azul, aquello que alguna vez fue un remolino de agua, pasó a ser una escultura de hielo que luego comenzó a romperse, lo que fue visible tras eso fue algo indescriptible. Vero se encontraba en el suelo con los ojos cerrados como si estuviera dormida, la sangre que había visto en el suelo hace unos momentos venía de sus piernas, mismas que quedaron al descubierto por el desgaste de su pantalón mostraban una piel con cortes y moretones que la pintaban de rojo. Al parece

