—Ahh~ Jared... —Me encanta cuando dices mi nombre de esa forma... —besó los labios de Yia. La piel lechosa de Yia brillaba debido al sudor, estaba al límite del placer, y Jared no se quedaba atrás. Después de la fiesta del día anterior, Jared y Yia regresaron al hotel, y no habían querido salir de la cama. —¡AH!... —gritó al sentir cómo el nudo se iba formando, llenándola por completo. Yia estaba recostada sobre el pecho de Jared, mientras él contemplaba el techo de la habitación como si tuviera algo interesante. —Jared... —Mm... —la Omega relamió sus labios, tenía miedo de arruinar el momento, pero la duda la carcomía. —Bueno, es que... ¿Qué somos ahora? —por fin lo había dicho, pero ahora no estaba segura si quería saber la respuesta. Él suspiró. —Las relaciones no son lo mío..

