Kate -Eh… está bien ¿y por qué?- Ale me mira curiosa. -Porque sí, ¿acaso no me quieres? – Hago un puchero manipulador. -¡Claro que te quiero! ¡Prometo hacerlo en orden!- sonríe. Esa actitud tan linda debería ser ilegal. -Está bien- digo bebiendo mi vaso de golpe y me paro erguida. -¿Eh? ¿Ya te vas? -Por supuesto, ya hice lo que venía a hacer.- Digo seria. -Pero… pero…- Ale me mira con los ojos brillantes. -¿No puedes vivir sin mi eh?- Le tomo el pelo. -Claro que puedo, Adiós.- dice dignamente y prende la Tv sin prestarme atención, me encojo de hombros y camino, hasta que mi pierna derecha no me responde. -Quédate- dice Ale sujetando mi pierna con las suyas infantilmente. Siento una especie de satisfacción de mujer controladora. -Está bien- le sonrío- iré a buscar mi cepillo.

