Alejandra Suena la alarma. Kate me da la espalda mientras la abrazo. Siento su mano sobre la mía, la saco suavemente para apagar el artefacto del demonio. -Kate… -Estoy despierta- susurra. -¿Y si nos quedamos?- bromeo. Se gira y entrecierra los ojos. -Tú no puedes faltar. – Me reta. -Sí, sí. Ya recuerdo. –Digo desganada.- ¿Te bañas conmigo? -No tengo ropa de recambio. – Hago un puchero. Me abraza –Para la próxima. -Está bien, pero te la cobraré.- Digo besándola, hasta que nos empezamos a descontrolar un poco. Kate se separa. -Trabajo.- Susurra agitada con una mirada significativa. -¡Ah si!- sonrío. Lo positivo es que… ya desperté. Kate se viste y me da un besito para irse a su piso a arreglar. Voy al estacionamiento y la veo mientras camina a su auto, se detiene y bostez

