Los rayos del sol apuntan directamente a mis ojos y maldigo a los dioses por eso. Intentó moverme pero no puedo, primero, por que tengo un brazo rodeando mi cuerpo presionandome junto al de él y segundo, por que al moverme me duele todo. Rayos, me duelen hasta las pestañas. Cada músculo de mi cuerpo siente dolor, mi entrepierna arde y la siento pegajosa. Durante la noche, perdí la cuenta de todas las veces que Philip terminó en mi o de todos los orgasmos que obtuve gracias a él y su magnífico juego pelvico. De solo recordar todo lo que hicimos más el hecho de despertar a su lado, me hace tener una sonrisa como idiota en el rostro. Me giro como puedo y veo al hombre que me hizo gritar como posesa durante toda la anoche de ayer, se ve de lo más tierno durmiendo, tan pacífico y lib

