POV ARIA
Era estúpido pensar en él ¿Lo amaba? Obviamente, sí, pero no había tenido el valor de decírselo antes de su boda con mi mejor amiga, por lo que lo mejor que podía hacer ahora es seguir adelante, desearle toda la felicidad que se merecían y encontrar mi propia felicidad por otro camino.
"Es más fácil decirlo que hacerlo" me digo a mí misma
Y si era verdad era más fácil decirlo que hacerlo, llevaba años enamorada de él, ¿cómo hacía para olvidar prácticamente toda una vida llena de él?
"Hubieses hecho algo cuando ellos se conocieron"
Yo era mi propio enemigo cuando hablaba sola, pero tenía razón, yo tendría que haber hecho algo antes, ahora ya no se podía hacer nada, aunque quisiera, lo único que podía hacer ahora era alejarme por un tiempo, quería hacer lo que cualquier chica de 21 años hacía y eso era salir a divertirme y pasarla bien.
Elisa, una de mis mejores amigas y novia de mi primo, me había invitado a un Club para pasarla bien y aunque no tenía muchas ganas de ir, iría a beber un poco y a bailar, necesitaba mover las caderas un poco y olvidarme de todo.
--&&--
Estábamos en uno de los Clubes más concurridos de Nueva York, Elisa vestía un despampanante vestido n***o que se ajustaba a su cuerpo, su pelo rubio estaba recogido desprolijamente con una liga, lo que la hacía ver endemoniadamente sexi, se había puesto un poco de maquillaje y unos tacones no tan altos, ambas estábamos de acuerdo en que, si esta noche era para beber, los zapatos aguja que siempre usábamos no nos iba a ayudar mucho cuando estuviéramos borrachas.
Elisa también había elegido mi vestimenta, con una minifalda negra y un top verde esmeralda que hacía resaltar mis ojos. Mi pelo castaño estaba cayendo en cascadas por mi espalda con algunos bucles que me había hecho.
-Qué bueno que decidieras venir- sabía que ella lo decía porque siempre estaba inmersa en mis estudios y nunca quería salir.
- Ya me gradué- le digo sonriendo y tomando del quinto vaso de alcohol- No tiene sentido que siga encerrándome, aparte si sigo diciéndote que no, seguramente te buscaras otra amiga.
-Eres única- me dice riéndose, sabía que ella ya estaba borracha, bueno mejor dicho ambas lo estábamos, pero aun esto era poco para nosotras- Necesito ir al baño
-Te espero- yo no creía poder moverme por el bar hasta llegar al baño- Me volví adicta a esta bebida
-Por favor no- dice ella riéndose- Jacob me va a matar si sabe que te estoy llevando por el camino- No dijo nada más y se fue al baño
Con solo la mención de él, mi sonrisa y mi ánimo se había ido, pero estaba acá para disfrutar y no iba a dejar que mi absurdo enamoramiento por mi mejor amigo me lo arruinara. Por suerte Elisa no se había dado cuenta de mi cambio de ánimo a la mención de nuestro amigo de la infancia, el que ella estuviera borracha, jugo mucho a mi favor.
- ¿Por qué tan sola? - me pregunta un hombre más cerca de mí de lo que me gustaría, no sabía en qué momento se había acercado, supongo que estaba muy concentrada viendo a Elisa, mientras ella se tambaleaba al baño, que no me di cuenta cuando este hombre se me acerco.
-No estoy sola- Le digo alejándome un poco de él, con Elisa habíamos decidido mantenernos paradas cerca de la barra cuando llegamos, ninguna de las dos teníamos ganas de estar sentadas, ya que prácticamente todos los días estábamos sentadas, pero en este momento maldecía esta decisión y también maldecía no haberme ido con mi amiga.
-Yo te veo muy sola, cariño- Empieza a acercarse y me agarra de uno de mis brazos para tirarme hacia el- Eres realmente hermosa, creo que disfrutaré mucho esta noche, con lo que uno de mis amigos tiro en tu vaso.
Miro incrédula el vaso, habíamos estado demasiado atentas de que no les pusieran nada a nuestros vasos y, aun así, lo habían hecho.
- ¿Sabes quién soy? - Le pregunto furiosa, sacudiendo mi brazo logrando que me soltara- Soy la hija del maldito CEO más importante de esta maldita ciudad ¿Estás seguro de que quieres hacer esto?
En estos momentos agradecía haber prestado atención cuando mis compañeras de clase menospreciaban a otras personas, yo odiaba hacerlo, pero en este momento estaba en juego mi integridad física.
- ¿Por qué supones que estoy aquí cariño? - Me pregunta agarrándome el brazo bruscamente de nuevo- Esta es una lección para tu querido padre y si no quieres que a tu amiguita le pase algo, vas a venir conmigo sin rechistar.
Los dos forcejeamos mientras él agarraba de mi brazo más fuerte, hasta que un hombre se acerca a nosotros y me aleja de la persona que me quería llevar.
-Creo que la señorita no quiere ir con usted- Vi al hombre que me estaba ayudando y por alguna razón me pareció conocido- Es mejor que se marche antes de que salga herido
-Si fuera usted no me metería- El hombre trata de agarrarme otra vez y el otro se pone delante de mí para impedírselo- No le recomiendo que me haga enojar, puedo matarlo.
-Puede intentarlo- Dice empezando a arremangarse su camisa, no quería que pelearan, los dos se veían fuertes, pero el hombre que quería llevarme estaba seguro de que no jugaría limpio y si tenía la oportunidad de matar al otro hombre lo haría y no iba a tener en mi conciencia la muerte de la persona que me quería salvar
- Está bien, voy a ir contigo- digo apartando al que intentaba salvarme y acercándome al que me quería llevar- Solo deja que mi amiga y este hombre se vayan.
- ¿Quién iba a decir que la hija de Thomas Thompson se sacrificaría por alguien? - Dijo riéndose de mí- Que lástima que tu padre pierda tal joyita.
-Qué lástima que tú pierdas tu vida por una chica- le digo sonriendo, sabía que, si a mí me pasaba algo, no solamente mi padre movería cielo y tierra para agarrar al culpable, también estaba mis hermanos y mis primos que harían sufrir a cada desgraciado que estuviera atrás de esto- Por lo menos si voy a sufrir y morir en tus manos lo haré feliz sabiendo que cada hombre de mi familia te hará añicos, te romperán de una forma que jamás pensaste que te romperían.
-Si me encuentran- Sabía que lo había asustado, pero de igual manera tenía más miedo a la persona que lo había mandado hacer esto que a mi familia y ese era su peor error porque nadie era peor que mi familia cuando se querían vengar.
-Amo ver cómo una chica se defiende- hablo el hombre que intentaba salvarme, moviéndome de nuevo a su espalda- Pero verán, mis hombres agarraron a todos tus malditos cómplices, la chica que estaba con ella está a salvo con ellos, así que creo que no tienes nada para poder amenazarla ahora ¿O me equivoco? Y si eso no es suficiente y no tienes miedo de toda la familia de ella atrás de ti, imagínate a mi familia detrás de ti, imagínate a la familia Stone.
Tanto el hombre que me iba a secuestrar, como yo, nos quedamos paralizados, sabía que de algún lado me parecía conocido este hombre, pero estaba más concentrada en el secuestrador que en él.
Veo como él hace una señal y cuatro hombres de trajes aparecen y agarran al secuestrador sin que él haga mucho esfuerzo, no sabía si el miedo o la impresión era la que lo mantenía tan paralizado.
-Es mejor que te saque de acá- me dice dándose la vuelta y mirándome a los ojos- En cualquier momento vas a sentir cómo la droga hace efecto en ti, tiene que verte un médico.
Cuando termino de decir eso, sentí cómo mi cuerpo se calentaba y no podía coordinar ni mis palabras. Él al parecer lo noto, me alzo como novia y me saco del Club, no sabía si eran los efectos de la droga, pero en verdad lo miraba y todo mi cuerpo se calentaba.
Sus ojos marrones me llamaron la atención provocando que los mire con un detenimiento impropio, su tez era bronceada, sus pelos eran rubios, sin embargo, lo que más me gustaba era lo fuerte que era, sus brazos eran musculosos y su pecho era demasiado duro como si lo único que hiciera fuera entrenar.
Se subió a un auto y me acomodo encima de él, le dijo al chofer a donde llevarnos, pero no preste mucha atención, solo podía pensar en lo incómoda que me sentía encima de él e intente moverme, sin embargo, él no me dejo.
-Quédate quieta- Me susurró en el oído- No voy a hacerte nada, sin embargo, mi autocontrol no se va a mantener si sigues frotándote encima de mí.
No era lo que estaba haciendo, solo quería moverme de encima de él, pero preferí hacerle caso y no moverme.
Esta noche había sido la más peligrosa y rara que había tenido en lo largo de mi vida y aún no terminaba.