[Marco Bowen] —Vaya, siguen siendo los mismos —añade ella. —Bueno, mi apreciado Marco, ya que estamos aquí, me encantaría tomarme una copa con ustedes, ya que no deberemos tomar atención de nuestras hijas. ¿Qué opinan? Cecilia y yo, nos fijamos por un breve momento. Entonces prosigo con lo que ella comenzó, reluzco mi enorme sonrisa y la abrazo por detrás apegándomela a mí. —Claro ¿Por qué no? ¿Estas de acuerdo verdad cariño? —inclino mi rostro hacia un lado al ras de su cuello para tratar de ver su cara, ella parece estar nerviosa por el pequeño movimiento de su cuerpo y solo asiente. —¡Bien! Entonces, en 15 min nos vemos en el Bar del Hotel —asentimos juntos y se van muy altivos como si fueran de la realeza. Ambos tiramos el aire que estábamos reteniendo dentro, sintiéndonos

