[Marco Bowen] Los sábados Jaqueline se suele quedar aquí cuidando a Mía y, ya que yo, no tuve ningún tipo de compromiso, decido ir a recoger a Cecilia al trabajo y sorprenderla. Son días que no la pasamos juntos y la extraño, entonces pienso invitarla a una Suite, por la cual ya hice la reservación. Creo conveniente que nos merecemos una buena noche, juntos. Son las 11 de la noche, me termino de dar un baño y me visto elegante como siempre. Me echo la loción que usualmente la vuelve loca y sonrió pícaro delante del espejo imaginándome todas las poses que le pienso hacer. «Amor… definitivamente no te salvas de mí, te haré gemir mientras deleito lo más profundo de tus entrañas.» Salgo de la casa y tengo que esperar aproximadamente por dos horas para su salida, sin embargo, el lugar

