El Consentimiento

1202 Palabras

Después de todo aprobado, Estefano volvió a la cocina. Helena cerraba los armarios y en la mesa había un joven hablando de la calidad de los muebles. Era uno de esos pijos que se creían saberlo todo. Estefano se acercó a la mesa como un leopardo. El maestro de obras llamado Baltazar percibió el peligro que corría su hijo e intervino. —Hijo, anda a recoger las herramientas que quedaron en el área exterior. Ya nos vamos. El joven entendió el mensaje al mirar al hombre fuerte, alto y con la cicatriz en el rostro. Recordó el anillo en la mano de la joven bonita y se puso de pie rápidamente. —Pasa por mi restaurante mañana. Así terminamos con tu pago. —Sí señor. Disculpe la familiaridad de mi chico, solo es joven. —No tenía esa libertad, primero porque mi esposa es una mujer decente. Segun

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