Día soleado

777 Palabras

Helena se despertó enredada de brazos y piernas. Estefano la sostenía por la cintura y podía ver su gran erección matutina. A pesar de los momentos que habían compartido, todavía sentía curiosidad por su m*****o. El tamaño la fascinaba, así que se dio vuelta lentamente y jaló la manta. Al principio solo miró, pero fue natural, lo rodeó con sus manos. Él gimió, cambió de posición, y en ese momento se dio cuenta de que su marido estaba despierto. —Puedes continuar la exploración, no me estoy quejando. —Pensé que estabas dormido. Helena estaba roja, había sido sorprendida con las manos en la masa. Escondió el rostro en el hueco del cuello. —¿Vergüenza, pequeña? —Es maravilloso esta intimidad y la confianza que estamos construyendo, nunca tuve esto, por eso necesito acostumbrarme. Nunca

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