Después de ponerse un traje n***o, Laura no se sintió tan avergonzada, sabía nadar porque en la casa de su madre había una piscina, ella y sus hermanas pasaron horas juntas en ella. Laura entró en el agua y se dejó llevar. La temperatura estaba perfecta, y se sintió relajada. Se sumergió y atravesó la piscina, el cabello suelto la hacía sentirse libre. Cuando puso la mano en el borde y luego abrió los ojos, vio a Marco sentado, él llevaba una bermuda suelta y nada más. Marco se levantó y se sentó en el borde de la piscina, luego entró en el agua y abrazó su cintura. —¿Todo bien? Laura le dio una sonrisa radiante. —Todo. ¿No ibas a cenar con tu amigo allá dentro? —¿Por eso te pusiste un bikini? ¿Porque pensaste que no estaría cerca? —No, sabes que no. —Ya me ocupé de lo que necesita

