Charlie: “Te amo, Sonia García, y haría lo que sea por ti, con tal de que no te apartes de mi lado”. Esas palabras se quedaron conmigo por el resto de la noche y muy temprano en la mañana, cuando después de desayunar, la tenía desn*da sobre mí. Dios, verla, sonreírme, era el mundo para mí y no podía perderla por nada. Ni siquiera por el pasado. ¿Darién? Ya era historia, y no creía que siquiera se acordara de él. Por lo tanto, no se lo diría. De todas formas, Sonia me amaba a mí y ella jamás se enteraría. —¿Entonces, te enamoraste de mí desde el principio? —Me preguntó ella mientras me aplicaba más de su base líquida en el moretón que me hizo anoche. —Ya lo sabes, muñeca. —Sonreí con suficiencia—. Me tienes jod*damente loco desde ese beso que me diste a los quince. El mejor beso de mi

