—¡¡¡Ya viene!!! ¡¡¡Ya viene!!!. —Gritó con todas mis fuerzas en medio de la fiesta de cumpleaños que le estamos celebrando a Martín en su apartamento, ya que no pudimos hacerlo en el centro de rehabilitación, pues en ese día seguía internado y tuvimos que celebrarla semanas después del día original. —¡Cristóbal reacciona por dios muchacho!. —Escucho como su padre le habla fuerte y veo que lo deben sacudir porque no responde a nada, está quieto y en shock. Lo que me hace molestar. Camino hasta el como puedo y lo sacudo con fuerza, lo miro con algo de lágrimas en mis ojos, porque el dolor de las contracciones empieza a atacar y soy una cobarde para cualquier tipo de dolor, incluyendo el de una simple inyección. A veces me pregunto de donde saco valentía para cosas más difíciles, pero qué m

