El día pasó, las semanas pasaron y los meses también, dos nuevos meses, hoy es un día especial, porque se casa mi mejor amiga Dan, por fin su boda soñada llegó a ejecutarse, fue realmente fácil ayudarla esta vez, pues ya no tenía mi pecho oprimido, por la ausencia de Cristóbal. Luego de ese par de encuentros extraños en la oficina, llegamos a la casa y lo pudimos hablar, lo conversamos como los adultos que somos y aceptamos nuestros errores y nuestras fallas y nos aportamos el uno al otro con todo lo que nos disgustaba. No, no es verdad. En realidad, tan pronto como entramos, Cristóbal se lanzó sobre mis labios, me beso con mucha intensidad, y apretó mi trasero con una mano, mientras que con la otra empezó a quitarme la blusa. Las respiraciones eran irracionales. -Lo siento, mira para

