-Por un momento yo pensé que tal vez…estábamos embarazados. -Su voz era realmente triste y su mirada era al piso, no me podía ver a la cara.- -¿Te decepciona? -Camino para acercarme a él.- -Si. Siento decepción Katerina, ya te lo dije, contigo lo quiero todo y sin rodeos. -Sus ojos ahora me miraban fijamente.- Mis mejillas se pusieron muy rojas, mi mente dio una vuelta de 360°, me sentí un poco mareada e inclusive enferma, pero no iba a permitir que me diera nuevamente un ataque de pánico. Yo me sentía muy tranquila, pues lo último que necesitaba en este momento era un bebé, quería disfrutar toda está etapa con Cristóbal, quería quererlo, amarlo, odiarlo, burlarme de él, quería esta independencia de pareja que los hijos quitan, porque si la realidad se acepta como es, los hijos jamás de

