Después de cierta edad estoy segura que los adultos nos damos cuenta, que no vale la pena mentir, no vale la pena ocultar la verdad al mundo, no vale la pena decirnos que si cuando en realidad es un no. Y todo lo que había pasado conmigo y con Gustavo, hizo que el padre de Cristóbal nos confesara una verdad que nadie se esperaba, ni siquiera Mariana tenía conocimiento de todo lo que Antonio nos contó. En realidad, yo estaba muy drogada, pues tenía muchos medicamentos en mi sistema, para calmar el dolor, los nervios y porque me habían metido un tratamiento para fortalecer la cuna en la que reposaba mi bebé. Afortunadamente mi cuerpo fue el que recibió la mayoría de las consecuencias, del golpe que me propino Carla, el temor de los médicos era grande, pues al no saber qué sustancia me habí

