7 Melody Werner. —Y es por eso que te necesito a ti, Melody Werner. Tú te vas a casar conmigo. ¿Por qué estoy muda? Abro la boca queriendo debatir. No tengo palabras. Quiero reír, sí, me reiría. Me reiría de esta trillada situación sin explicación que está ¿Sucediendo? Parpadeo fuerte a ver si es que así logro despertar de este burlón sueño que mofa de mí. —¿Así es como tratas a tus clientes? Lo primero que haré cuando seas mi esposa será darte una lección de buenos modales. Medio levanto las cejas impresionada por su descaro. Mi estado verbal me recuerda a cuando tenía amigdalitis y mamá me compraba una pastilla que adormecía mi lengua y ayudaba al dolor de garganta. Es como si hubiese ingerido la pastilla sin saberlo. Carraspeo buscando el coraje que no se había disipado de m

