CAPÍTULO 14 Melody Werner. El matrimonio no estaba hecho para mí. ¿O era yo quién no estaba hecha para el matrimonio? No lo sé, lo que sabía, era que “Matrimonio” y “Melody Werner” no podían estar en la misma oración. Hasta que un demonio de platinados ojos transparentes que calan como si vieran más allá de mi ser, llegó a mi oficina con una amenaza letal. Que mi familia lo perdiera todo, o ser su señora esposa. Y aquí estoy, enfundada en un largo y frondoso vestido de novia. Cuando salgo de la habitación en la que estaba con mis padres, desde mis hermanos, primas, tías, sin dejar a nadie por detrás, se quedan absortos al verme en mi vestido. —No esperaba menos de ti, Melody Werner. —Declara Sebastian sonriendo negando con la cabeza. —Sólo tú podrías lucir algo así —afirma una Ab

