Ignacio Miro nuevamente la pantalla de mi móvil y releo el mensaje de Camila >> Tres benefactores más esperan reuniones con vos y el jefe del Centro. Liberen sus agendas para mañana. Maldigo para mis adentros y pienso que realmente necesito las horas de gimnasio, me cuelgo el bolso al hombro y cuando estoy por salir me detengo al recodar que allí me encontraría con Marcos. Con frustración deposito el bolso nuevamente en su lugar y salgo a correr… El gimnasio tendrá que esperar, no soportaría escuchar a Marcos hablar de Camila y tampoco es momento de contarle nada. Corro una hora a más velocidad de la que mi cuerpo soporta, hoy parezco necesitar un gasto extra de energía, pasado ese tiempo voy disminuyendo un poco la velocidad y para cuando llego a casa, pasaron más de dos hora

