|Capítulo Once| Savannah Lynch. Gracias a la Diosa Luna, a la doctora, a Liam y todos los que intercedieron por mi hijo, él ahora descansa tranquilo, sus heridas casi han terminado de cerrar. Llevamos dos días en la manada de Liam y hasta ahora no he salido de la habitación en la que estamos Owen y yo, ni siquiera para comer. Aunque sé que mi salud es necesaria en buen estado no tengo ánimos para comer, pero aun así los sirvientes de esta mansión son obligados por Liam a traerme las tres comidas del día más cualquier dulce o fruta. Y Henry también lo hace, sin embargo hoy tiene que irse y lo comprendo. Sin mis presencia en la manada de nuestro padre se necesita de alguien que pertenezca directamente a la familia. Sí Myles pertenece a la familia pero porque se casó conmigo, por ello l

